No sé tú, pero yo he llegado a pagar más por un litro de leche de almendras que por una botella de vino decente. Un día, mientras miraba mi frasco vacío de leche de avena con tristeza, me dije: esto tiene que cambiar. Spoiler: cambió.
Haz tu leche sin complicarte la existencia
1. Elige tu base: Avena, almendras, arroz, anacardos… todo vale. La avena es la más fácil (y barata). Pon 1 taza de copos en remojo 15 minutos.
2. Licúa como una pro: Escurre, pon los copos remojados en la batidora con 3-4 tazas de agua. Añade una pizca de sal y, si te apetece, un dátil o un poco de vainilla.
3. ¿Colador de nuez? ¡Por favor!: Usa un torchon propre, un vieux t-shirt, ou une passoire fine. No estás lanzando una startup bio, solo haciendo leche casera.
4. Guarda en frasco y usa rápido: Dura unos 3-4 días en la nevera. Agita antes de usar, porque los ingredientes naturales son así de auténticos.
Desde que lo hago en casa, me siento entre rebelde y autosuficiente. Además, nadie me cobra 3€ por un capuccino decente en mi cocina. Eso también se agradece.

Clara Méndez es una apasionada de los remedios naturales, la jardinería urbana y los trucos caseros que facilitan la vida. Con más de 10 años explorando soluciones simples y efectivas, comparte en Life Daily Tips ideas prácticas para vivir mejor cada día.





