El otro día, mientras escurría el arroz, mi abuela me dijo: “¡No tires el agua! Eso es oro líquido.” Yo pensaba que era otro de esos consejos que vienen con refrán incluido. Pero no. Tenía razón. El agua de cocer arroz vale más de lo que parece. Así que si tú también pensabas que solo servía para engordar el fregadero, sigue leyendo.
El agua de arroz: ese líquido blanco que esconde más de un truco
1. Bebida digestiva: Si te duele la tripa o has comido algo que no te ha sentado bien, un vaso de agua de arroz (templada) puede calmar el estómago. No es un cóctel, pero funciona.
2. Hidratación para la piel: Puedes usarla como tónico natural. Guárdala en un frasco, mójate un algodón y pásatelo por la cara. Cierra poros, suaviza y, oye, te sientes un poco reina del spa casero.
3. Fertilizante líquido: Las plantas también la adoran. Eso sí, sin sal ni aceite, por favor. El almidón les da un empujón natural. Yo se la echo a mis plantas del salón, y creo que me sonríen más desde que lo hago.
4. Cabello suave: Algunas personas la usan como último enjuague después del champú. Si tienes el pelo fino o sin brillo, prueba una vez por semana. No es milagroso, pero casi.
5. Agua para sopa: Si has cocido arroz sin sal ni grasa, esa agua se puede usar como base para sopas. Tiene cuerpo, y encima aprovechas hasta la última cucharada de tu olla.
Desde que descubrí todo esto, me siento un poco menos culpable cuando cocino arroz tres veces por semana. Y si encima puedo regar mi monstera y hacerme una mascarilla facial con lo mismo, ¿quién soy yo para negarlo?

Clara Méndez es una apasionada de los remedios naturales, la jardinería urbana y los trucos caseros que facilitan la vida. Con más de 10 años explorando soluciones simples y efectivas, comparte en Life Daily Tips ideas prácticas para vivir mejor cada día.





