ucos para limpiar la cocina sin químico

10 trucos para limpiar la cocina sin químicos

Limpiar la cocina sin que huela a fábrica de cloro parece imposible, pero créeme, se puede. Lo descubrí un día que me quedé sin limpiador multiusos y sin ganas de salir a comprar. Spoiler: mi cocina quedó mejor que nunca. Aquí van mis diez trucos naturales (y baratos) que realmente funcionan.

Trucos que dejan tu cocina limpia y con olor a “soy responsable”

1. Vinagre blanco y agua caliente: el clásico de los clásicos. Desinfecta, quita grasa y hace brillar el acero inoxidable. Solo mezcla 1 parte de vinagre por 2 de agua. Sí, el olor se va (prometido).

2. Bicarbonato en la encimera: si algo se pega, espolvorea un poco de bicarbonato, deja actuar 5 minutos y pasa una esponja húmeda. Adiós manchas, hola superficie limpia.

3. Limón en el microondas: corta un limón por la mitad, ponlo en un bol con agua y caliéntalo 3 minutos. El vapor ablanda la suciedad y perfuma todo. Limpia con un trapo y listo.

4. Sal gruesa para las sartenes de hierro: frota con sal y papel de cocina. No las rayas, las limpias. Truco de abuela aprobado.

5. Café molido contra los olores: deja un pequeño recipiente con café usado cerca del fregadero o del cubo de basura. Absorbe los malos olores sin oler a perfume barato.

6. Agua con vinagre para los cristales: mezcla mitad y mitad, pasa un paño de algodón o periódico (sí, funciona mejor que el papel de cocina).

7. Cáscaras de cítricos en vinagre: guárdalas en un frasco cubiertas de vinagre durante una semana. Obtendrás un limpiador natural con olor a limón o naranja.

8. Aceite de oliva en la madera: unas gotas con un paño seco devuelven el brillo a las tablas y encimeras de madera. Y no, no queda grasoso.

9. Vinagre y bicarbonato en el fregadero: mezcla mágica. Espolvorea bicarbonato, añade un chorrito de vinagre y deja que burbujee. Adiós atascos y olores.

10. Toallita con vinagre para la nevera: limpia los estantes una vez por semana. Si te da pereza, hazlo justo antes de ir al supermercado: menos comida, menos trabajo.

Y listo. Cocina limpia, sin químicos, sin marearte y con la satisfacción de haberlo hecho tú misma. Ahora sí, el café (o el vino) te lo has ganado.

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