Albahaca menta interiores

Albahaca vs. menta: ¿cuál crece mejor en interiores?

Si te gustan las plantas aromáticas tanto como a mí, seguro has intentado tenerlas dentro de casa. Pero claro, una cosa es la foto de Pinterest y otra muy distinta es la realidad: hojas tristes, tallos flácidos y esa mirada de “¿por qué me haces esto?”. Hoy te cuento lo que aprendí (a base de errores) sobre dos favoritas: la albahaca y la menta.

La batalla verde por tu alféizar

Albahaca: necesita sol, pero sin drama. Si la dejas en un rincón oscuro, te lo hará pagar con hojas pálidas y una muerte lenta. Eso sí, cuando encuentra su lugar (unas 4-5 horas de luz directa al día), crece como si no hubiera un mañana. Ojo con el riego: odia el exceso de agua casi tanto como las corrientes de aire.

Menta: la superviviente del grupo. Tolera sombra, humedad y tus olvidos. La riegas cuando te acuerdas y aun así sigue viva, sonriendo con ese aroma fresco que lo perdona todo. Pero cuidado: si le gusta el sitio, se expande como una ex en tu WhatsApp. Usa una maceta profunda o la tendrás en toda la cocina.

¿Mi veredicto? Si eres constante y te gusta un pequeño reto, la albahaca te recompensará con aroma y elegancia. Si prefieres algo que “simplemente funcione”, la menta es tu chica. Yo tengo ambas. Una me da paz, la otra me da vida. Literalmente, porque crece hasta en el lavavajillas.

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