Una vez, mi cocina olía tan bien que mi vecina pensó que estaba horneando galletas. Pero no, simplemente había colgado un manojo de orégano a secar. Desde entonces, cada verano aprovecho para secar hierbas y tenerlas listas todo el año.
Secar tus propias hierbas es más fácil de lo que crees
¿Tienes menta, tomillo o romero en casa? No los dejes morir cuando termine la temporada. Secarlos es rápido, barato y te evita comprar bolsitas sin alma en el súper.
1. Elige el momento perfecto: Corta las hierbas por la mañana, después de que se evapore el rocío pero antes de que el sol las achicharre.
2. Nada de lavar como loco: Si están limpias, no las mojes. Solo sacude un poco para quitar polvo o bichitos. Si las mojas, tardarán más en secarse y pueden enmohecerse.
3. Cuelga en un lugar aireado y oscuro: Un rincón de la cocina, lejos del sol directo. Átalas en pequeños manojos y cuélgalos boca abajo. No uses racimos gigantes o el centro quedará húmedo.
4. ¿Y si tienes prisa? Puedes usar el horno: 40°C con la puerta entreabierta durante 1 o 2 horas. O en el microondas, entre papel de cocina y con mucho ojo (¡literalmente!).
5. Guarda como una abuela sabia: Una vez secas, desmenuza las hojas y guárdalas en frascos de vidrio, lejos del sol y la humedad. Etiqueta con nombre y fecha, como si fueras a abrir tu herboristería.
Desde que descubrí este truco, nunca más compré orégano de supermercado. Y lo mejor: cada vez que cocino algo, siento que uso ingredientes con historia.

Clara Méndez es una apasionada de los remedios naturales, la jardinería urbana y los trucos caseros que facilitan la vida. Con más de 10 años explorando soluciones simples y efectivas, comparte en Life Daily Tips ideas prácticas para vivir mejor cada día.





